Gracias a Ana descubro la etimología de la palabra gilipollas. Uno tras leer la historia lo dirá con más fundamento cuando vuelva a usarlo
En Madrid hay una calle llamada de Gil Imón, que no es mas que un pequeño homenaje a un alcalde que tuvo la ciudad a principios del siglo XIX, cuando el duque de Osuna celebraba los famosos bailes donde se reunía lo mas granado de la sociedad de la época.
Por aquel entonces,la nobleza era convidada junto a sus hijas, las cuales iban vestidas con sus mejores galas para buscar marido que las desposase. A las jovenzuelas de la época se les llamaba “pollas”,recogido por el diccionario de la RAE como cuarta acepción. Sobra decir que con el paso del tiempo la acepción ha abandonado a las jóvenes para centrarse en otro miembro.
Un gilipollas
Gil Imón, además de alcalde, era un habitual de la prensa rosa de la época y no había fiesta que perdonase. Además, tení dos pollas (hablamos de sus hijas jóvenes) en edad de cortejo y que debido a su belleza alejaban a posibles pretendientes. Como hombre de importancía que era, todo el presente a la fiesta preguntaba por él: -¿Ha llegado ya Don Gil? -Sí, ya ha llegado y, como siempre, viene con sus dos pollas.
Don Gil charlaba animadamente con los hombres sobre actualidad, y, mientras tanto, sus pollitas iban a ocupar algún asiento a esperar a que alguien se les acercase.
Las fiestas se iban sucediendo y nadie sacaba a bailar a las pollas de Don Gil, esta situación tan repetida mancillaba el honor del alcalde y la guasa se propagó a todo Madrid componiendo una palabra especial para dicha situación:
Gil (Don Gil)-y-pollas (las hijas) = gil-i-pollas“, llegando a tener su huequecito en el diccionario de la RAE.
Me alegro de que te gustara. Un besín
Muy curioso, moraleja, tener dos pollas es una fuente de problemas. XDDD
¡Que Pipo te acompañe!
xDDDDDDDDDDDD
Touché!!